-

Foi na semana passada que aconteceu em Florianópolis (SC) a nona edição do projeto “Jornadas Bolivarianas”.
O vídeo traz a análise do presidente do Instituto de Estudos Latino-Americanos, centro de estudos que criou e toca adiante uma série de atividades acerca da Pátria Grande.
Mais uma vez, novos detalhes sobre os grande$ evento$ e$portivo$, inclusive além da experiência brasileira, que vem sendo construída. (RAG)
Tags: 9ª Jornadas Bolivarianas, Copa do Mundo (México 1970), Copa do Mundo África do Sul 2010, Copa do Mundo Brasil 2014, Copa do Mundo México 1986, E$porte$, Jogos Olímpicos (Cidade do México 1968), Jogos Olímpicos Rio de Janeiro 2016, Politicagem, Povo e grandes eventos esportivos -
December 14th, 2012FutebolO Portal da Copa/copagov dispõe de outra série, com três edições publicadas, por enquanto.
Vivências acerca de ao menos um dos 19 Mundiais de Futebol acontecidos.
Algumas delas foram contadas pelo ex-árbitro Carlos Simon e suas três participações. (RAG)
Tags: Carlos Eugênio Simon, Copa do Mundo (Japão/Coreia do Sul 2002), Copa do Mundo África do Sul 2010, Copa do Mundo/Alemanha 2006, Série "Histórias das Copas" -
December 9th, 2012Futebol. . .
Série Publi$$idade$
Tags: Copa do Mundo África do Sul 2010, Journey of Football - Love Equals Football (Puma), Publi$$idade$, Puma
[ 66 ] -
February 5th, 2012Futebol
“Ninguém admite a verdade contra sua equipe em momentos cruciais”!
Em meio a tantas opiniões lúcidas sobre o Futebol, o autor do trabalho reproduzido a seguir aproveitou o lance do uruguaio Luis Suárez, na Copa da África do Sul, para “dizer umas verdades” sobre aspectos das quatro linhas.
O texto é mais um dos que estão/estavam guardados desde a época do Mundial, e como sempre é repetido por aqui, a depender do enfoque, não envelhece. No caso do tema central, a desonestidade e a falta de espírito esportivo na modalidade, infelizmente não envelheceu mesmo.
Prova disso, além do lance que desenrola a prosa - do jogo entre Uruguai e Gana -, é que o autor lista os lances de Luis Fabiano e o gol feito por ele na partida Brasil e Costa do Marfim, tem o do Tevez contra os hermanos mexicanos, e também um “entrou ou não entrou?” da Inglaterra versus Alemanha.
Da bondade do Fair Play ele não esqueceu também, o que logo vem à mente é a utilidade da atitude cordial de jogar lá para trás a bola, acuando por alguns metros o “beneficiado” no campo de defesa. Inevitável lembrar de quando o Brasil tomava da França aquele couro de bastidores, na Copa de 1998, e o Rivaldo foi ser gentil: prontamente criticado pela gentileza num esporte de coliseus romanos. (RAG)
. . .
La trampa paga
El delantero uruguayo Luis Suárez pasó a ser uno de los héroes de la Copa Mundial de la FIFA en Sudáfrica cuando impidió con las manos el gol de Ghana, que realizaría el sueño africano de tener una selección entre las cuatro mejores del torneo. La falta fue castigada con su expulsión del partido.
por Mario Osava
El argentino Carlos Tevez y el brasileño Luis Fabiano también fueron festejados por sus compatriotas por hacer goles en situaciones visiblemente ilegales en partidos iniciales del campeonato organizado por la FIFA (Federación Internacional del Fútbol Asociado), que finalizó el domingo 11 con la obtención de la copa por primera vez de la selección de España.
El máximo del juego limpio (fair play) en el fútbol altamente competitivo actual es que un jugador detenga el ataque de su equipo echando fuera la pelota para permitir la asistencia médica de un adversario caído en la cancha. Pero la respuesta casi nunca es justa, puesto que el equipo beneficiado generalmente saca ventaja devolviendo el balón mucho más lejos de su arco.
Nadie admite la verdad en contra de su equipo en momentos cruciales.
Es inimaginable, por ejemplo, que el portero de Alemania reconociese que la pelota tirada por el inglés Frank Lampard había entrado a su arco. El juez uruguayo Jorge Larrionda, a instancias de su auxiliar, no otorgó el gol pese a que luego la transmisión de televisión mostró que había botado detrás de la línea de gol y vuelto al campo.
Si se hubiese validado ese gol, Inglaterra probablemente no se habría expuesto tanto a los mortales contraataques que le dieron finalmente el triunfo a los alemanes por 4 a 1, resultado que les permitió pasar a los octavos de final y luego obtener el tercer puesto en la Copa.
Tampoco nadie se imagina a Tevez admitiendo ante el árbitro que estaba en posición fuera de juego al hacer el primer gol en el partido de su selección contra México, así como tampoco a Fabiano renunciando a la anotación que hizo de forma espectacular en el juego entre Brasil y Costa de Marfil, pero tras controlar la pelota con los brazos dos veces seguida.
“Es un deporte en que la mentira, disimulación y violencia física son partes inseparables del juego”, afirma Drauzio Varella, médico y escritor brasileño, en un artículo publicado en el diario Folha de São Paulo, donde cuenta su decepción al asistir por primera vez a un partido de equipos profesionales en un estadio.
La realidad destruyó sus ilusiones construidas por narrativas radiofónicas, de un juego heroico y caballeresco. Además de cometer errores, como los niños jugando en las calles, los futbolistas eran maliciosos y “malcriados, escupían en el suelo”, comprobó el niño que décadas después escribiría “Carandiru”, sobre los presos en la que fue la mayor cárcel de Brasil, cerrada en 2002.
Pero el fútbol apasiona también por esas imperfecciones e injusticias que generan polémicas, arguyen los dirigentes que rechazan el uso de medios tecnológicos durante los partidos para dirimir dudas y evitar errores de los árbitros.
Suárez es “un tramposo, no un héroe”, sentenció el director técnico de Ghana, el serbio Milovan Rajevac, expresando una natural reacción. Es que el acto in extremis del jugador uruguayo, sustituyendo ilegalmente al portero ya superado, tuvo un desenlace dramático.
En ese instante se creyó que el sacrificio de Suárez había sido inútil para su equipo, ya que el juez marcó penalti, además de expulsarlo. Pero Asamoah Gyan, el delantero de Ghana, perdió la oportunidad, ya que su disparo dio en el travesaño y se fue afuera de la cancha tras lo cual finalizó el partido.
Al concluir igualados en un gol, el partido se decidió en penaltis con el triunfo de Uruguay, que luego obtuvo el cuarto puesto en la competencia.
Menos mal que la Copa terminó, según la mayoría de los comentaristas, con el triunfo del juego bonito y limpio de los españoles frente a una selección holandesa que abusó de la violencia, abandonando su estilo que encantó a los aficionados del fútbol en los años 70 y fue adoptado justamente por sus adversarios del partido final en Sudáfrica.
La ética y la estética ganaron un aliento, después de décadas perdidas ante el “fútbol de resultados” derivado de la creencia de que “jugar bonito”, como los seleccionados de Hungría en 1954, Holanda en 1974 y Brasil en 1982, conduce a derrotas.
La esperanza de una inversión de la tendencia afronta, sin embargo, condiciones demasiado adversas del fútbol actual, en el que predomina la disputa, con el triunfo justificando todos los medios, incluso los que violan los reglamentos. Su evolución como gran negocio, regulado principalmente por sus propios interesados, agrava su carácter guerrero.
Más que el espectáculo futbolístico en sí mismo, el mercadeo prioriza rivalidades, alejándose del espíritu de “entendimiento” que tuvieron inicialmente los deportes, “manipulando el nacionalismo” y acentuando fracturas, observó Arlei Damo, antropólogo de la Universidad Federal de Rio Grande do Sul, en la meridional ciudad brasileña de Porto Alegre.
El mundo del fútbol estimula, por ejemplo, una extremada rivalidad entre Brasil y Argentina, contrariando la política oficial de integración en el Mercado Común del Sur (Mercosur), que ambos comparten con Paraguay y Uruguay.
No es evidentemente un ambiente que permita el juego limpio ni ambiciones estéticas. Los errores inevitables de los árbitros fomentan violaciones disimuladas de las reglas, violencias y sentimientos de injusticia como los de ghaneses y por extensión de africanos, ante la “epopeya” de Suárez.
Pese a todo eso y al hecho de distribuir más tristezas y frustraciones que alegrías - en la Copa Mundial gana una y pierden 31 selecciones y es así en todos los torneos - el fútbol conquistó el mundo y sigue expandiéndose.
Todo “un misterio”, admitió Simoni Lahud, otra antropóloga que investiga ese deporte, en la Universidad Federal Fluminense.
{Agencia de Noticias Inter Press Service - IPS}
Tags: Copa do Mundo África do Sul 2010, Fair Play, Luis Suárez -
December 4th, 2011Futebol
Mais falas sobre “Copa$”. (RAG)
. . .
Brasil: La copa (no) es nuestra
“La celebración de un megaevento deportivo como éste autoriza también la megaviolación de derechos, el megaendeudamiento público y las megairregularidades”
por Frei Betto
Para que un país funcione bien necesita reglas. Si carece de leyes y de quien las haga cumplir, cae en la anarquía. El Brasil tiene más leyes que población. En principio, ninguna de ellas puede contradecir a la ley mayor: la Constitución. Sólo en principio. En la práctica, y en el próximo Campeonato de Fútbol, la teoría es otra.
Ante el megaevento de la pelota todo se trastoca. La legislación corre el peligro de ser ignorada y, si sucede así, las empresas asociadas a la FIFA quedarán exentas de pagar impuestos.
La Ley de Responsabilidad Fiscal, que limita el endeudamiento, será flexibilizada para facilitar las obras destinadas al Campeonato y a las Olimpiadas. Como enfatiza el profesor Carlos Vainer, especialista en planificación urbana, un municipio podrá endeudarse para construir un estadio, pero no para efectuar obras de saneamiento…
La FIFA es un casino. En un casino juegan muchos, pero ganan pocos. Y quien no pierde nunca es el dueño del casino. Así funciona la FIFA, que se interesa más por la ganancia que por el deporte. Por eso ha desembarcado en el Brasil con su tropa de choque para obligar al gobierno a olvidar leyes y costumbres.
La FIFA quiere prohibir, durante el campeonato, la comercialización de cualquier producto en un radio de 2 km alrededor de los estadios. Excepto las mercancías vendidas por las empresas asociadas a ella. Que quede bien sabido: para el comercio local, puertas cerradas; para camellos y ambulantes, la policía contra ellos. ¡Dejen paso a la FIFA! Casi 170 mil personas serán sacadas de sus viviendas para que se construyan los estadios. ¿Y quién garantiza que serán debidamente indemnizadas?
La FIFA quiere al pueblo lejos del Campeonato. Que se contente acompañándola por la TV. Entrar a los estadios será privilegio de la élite, de los extranjeros y de los que tengan dinero para comprar entradas de reventa. Aparte de que una buena cantidad de entradas será vendida en Europa anticipadamente.
La FIFA quiere impedir el derecho a la media entrada. ¡Fuera estudiantes y ancianos! Y nada de entrar a los estadios con las empanadas de la abuela o la merienda dietética recomendada por su médico. Hasta el agua será prohibida.
Todos serán revisados en la entrada. Sólo una empresa de comida rápida podrá vender sus productos en los estadios. Y la prohibición de bebidas alcohólicas en los estadios, que está en vigor en el Brasil, será quebrada en pro de una marca de cerveza hecha en los EEUU.
Comenta el periódico Le Monde Diplomatique: “La celebración de un megaevento deportivo como éste autoriza también la megaviolación de derechos, el megaendeudamiento público y las megairregularidades”.
La FIFA sencillamente quiere suspender, durante el campeonato, la vigencia del Estatuto del Aficionado, del Estatuto del Anciano y del Código de Defensa del Consumidor. Todas esas propuestas ilegales están contenidas en el Proyecto de ley 2.330/2011, que se encuentra en el Congreso. Y en caso de que no sea aprobado, el Gobierno podrá hacerlas efectivas a través de medidas provisionales.
Si usted quiere hacerse una camisola con la frase “Copa 2014”, tenga cuidado. La FIFA ya ha solicitado al Inpi (Instituto Nacional de Propiedad Industrial) el registro de más de mil títulos, entre los cuales está el numeral “2014”.
(No) se confíen con un desorden como éste: la FIFA quiere instituir tribunales de excepción durante el campeonato. Sanciones relacionadas con la venta de productos, uso de ingresos y publicidad. En el proyecto de ley antes citado, el artículo 37 permite crear juzgados especiales, grupos y cámaras especializadas para las causas relacionadas con los eventos. ¡Una justicia paralela!
En Sudáfrica se crearon 56 Tribunales Especiales del Campeonato. El robo de una cámara fotográfica fue sancionado con ¡15 años de cárcel! Y peor aún: si hubiera daños y perjuicios para la FIFA, la culpa y la reparación de los mismos correrán a cargo del Estado. O sea, el Estado brasileño pasa a ser el fiador de la FIFA en sus negocios particulares.
Ya es hora de que los aficionados organizados y los movimientos sociales pongan el balón en el suelo y disparen a gol. Presionar al Congreso e impedir la aprobación de la ley que deja la legislación brasileña en el banco de reservas. En caso contrario el aficionado brasileño va a tener que resignarse a ver las cosas por TV. (Calpu)
{La Haine}
Tags: Copa do Mundo África do Sul 2010, Copa do Mundo Brasil 2014, Fifa -
November 20th, 2011Futebol
Enquanto 2014 não chega e não houve uma nova alusão filatélica a alguma Copa do Mundo, encerra-se a nossa série “Copas Seladas”.
Para quem acompanhou os 8 (oito) posts, sem dúvida muita coisa é inédita e também será perante quem não se ligava nos detalhes dos selos, estas obras de arte que circulam o mundo e poucos olham para elas.
Assim como foi tratado o futebol em Copas pelos nossos Correios, todas as modalidades esportivas recebem homenagens ao longo do mundo, e de agora em diante serão trazidas para o blog outras destas peças de maravilhosos coloridos, formatos, idiomas, propósitos, culturas etc.
Publicar estes posts do setor de filatelia dos Correios tem o caráter tão presente no Lado D, de história, de compartilhar materiais de temática esportiva que chegam ao Dissonância, ou diretamente ao blog, proporcionando atenções diferentes.
Parabéns ao “Blog Correios Online - Filatelia”, estaremos sempre de olho no que rola por lá! Quem quiser acessá-lo e ficar por dentro do universo dos selos, as direções virtuais são as seguintes:
* http://blog.correios.com.br/correiosonline;
* http://www.twitter.com/revistacofi.
“Entre para a turma que coleciona aventuras”! (RAG)
. . .
Alemanha 2006 e a Vez da África em 2010
Chucrute 2006
Para a Copa da Alemanha os Correios voltaram ao formato de selo quadrado, reproduzindo integralmente a logomarca oficial da competição, inclusive com o nome do país anfitrião em inglês. Foram acrescentados apenas o valor do selo e o país emissor inseridos em duas flâmulas verde e amarela emoldurando a logo. O título da emissão aparece em uma bandeirola no canto superior esquerdo.
Este foi um processo criativo tão simples que dessa vez nenhum artista foi convidado para desenhar o selo, a arte-final ficou por conta do próprio setor de criação e arte dos Correios que lançou o selo no dia 19 de abril.

A vez da África do Sul
Finalmente, chegamos à 19ª edição da Copa do Mundo, a primeira a ser realizada no continente africano.
O selo, lançado no dia 6 de junho, mostra, ao centro, uma imagem da América do Sul e da África com os mapas do Brasil e da África do Sul cobertos por suas respectivas bandeiras nacionais. Na faixa que circunda o selo estão dispostas as bandeiras dos demais países que participam da Copa de 2010, um recurso parecido com o que foi utilizado nas logos das Copas de 78 e 82.


Dois jogadores de futebol estilizados complementam a imagem central. As bandeiras do Brasil e da África do Sul compõem a imagem de fundo na arte-final concebida por Alan Magalhães.
Pela primeira vez, todos os 32 países que participam de uma edição da Copa do Mundo estão representados com suas bandeiras em uma emissão postal brasileira e, curiosamente, a bandeira da Alemanha é a única que foi colocada de cabeça para baixo.

Chegamos ao final desta série que falou um pouco sobre os selos brasileiros com temas relacionados à Copa do Mundo de Futebol.
{Blog Correios Online - Filatelia}
Tags: Copa do Mundo África do Sul 2010, Copa do Mundo/Alemanha 2006, Filatelia, Série "Selos das Copas" -
May 24th, 2011Futebol
Os posts se sucedem e alguns temas retornam…
Copa da África do Sul, racismo, Seleção Canarinha, esporte com política, e as anotações abaixo chegaram via Twitter, após o jogo do Brasil contra a Holanda.
Saiu da sala de espera do “Favoritos” e é repassado em maio/2011, mas prova que, infelizmente, continua atual.
A história ninguém apaga, o autor trouxe as guerras de independência dos países africanos contra as metrópoles seculares/milenares, na década de 70, e deste emaranhado lembrou de Cuba, da Revolução dos Cravos, das “políticas atuais para a promoção da cultura negra”…
O que fala sobre o espírito midiático de desintegração regional, outra constatação “óbvia” mas que muita gente não quer ver. Ou finge que não faz por querer. (RAG)
. Imagem: Reprodução
. . .
Copa: futebol, racismo e política
Quando Lúcio, o aplicado capitão da seleção canarinho, leu mensagem condenando o racismo antes daquela fatídica partida contra a Holanda, talvez não pudesse medir o grande alcance de seu gesto, que nos obriga a recuperar um fase da história recente. Condenar ali mesmo o racismo era imperioso pois era respeitar aquele povo e também alertar para as novas expressões racistas que estão se projetando em outros países, inclusive países que estavam ali disputando o certame. O artigo é de Beto Almeida.
por Beto Almeida
Vai chegando ao final a primeira Copa do Mundo de Futebol realizada na África. Talvez a frustração da torcida brasileira, combinada com uma destrambelhada cobertura midiática, - que exortou sentimentos racistas contra paraguaios e de hostilidade gratuita contra argentinos - não tenha permitido compreender que o simples fato da Copa ter sido na África do Sul é uma grande vitória contra o racismo internacional e contra as grandes potências capitalistas que tentaram boicotar ou desmoralizar os africanos. Mas, sobretudo, é a vitória de um país e de um povo que sequer participou da Copa. Cuba, que ao derrotar o exército racista sul-africano em Cuito Cuanavale, Angola, para onde enviou 400 mil soldados, deu o passo fundamental para a libertação da África do Sul. “A Batalha de Cuito Cuanavale foi o começo do fim do apartheid. E isto devemos a Cuba”, disse Mandela, após ser liberado de 27 anos de prisão. A torcida mundial deveria ser amplamente informada destas verdades.
Quando Lúcio, o aplicado capitão da seleção canarinho, leu mensagem condenando o racismo antes daquela fatídica partida contra a Holanda, talvez não pudesse medir o grande alcance de seu gesto, que nos obriga a recuperar um fase da história recente. Condenar ali mesmo o racismo era imperioso pois era respeitar aquele povo e também alertar para as novas expressões racistas que estão se projetando em outros países, inclusive países que estavam ali disputando o certame.
Sob o apartheid não haveria Copa na África do Sul
O certo é que a Copa do Mundo só estava se realizando ali em território sul-africano porque milhares de seres humanos deram suas vidas contra o animalesco regime do apartheid, que com o apoio de países como Estados Unidos e Inglaterra, principalmente, massacrou de maneira cruel a pátria de Mandela. A África do Sul racista, imperialista, ditatorial, que foi recebendo sanções internacionais quanto mais crescia a resistência popular em seu interior e mundo afora, levando-a a receber algumas sanções internacionais, jamais poderia ser a sede de uma Copa do Mundo se estivesse sob o apartheid.
Queremos, portanto, estender a oração do capitão Lúcio para fazer justiça a um povo que não estava disputando a Copa, mas que foi fundamental para que a Copa ali se realizasse para alegria e orgulho da nova África do Sul. A declaração de Lúcio tem raízes na história da solidariedade revolucionária que Cuba ofereceu á África, a começar pelo envio de médicos para a apoiar a Revolução na Argélia, onde esteve trabalhando o próprio Che Guevara.
Enquanto Mandela ainda estava preso, Cuba já estava apoiando os vários processos de libertação em território africano. Libertação que veio a receber um grande impulso a partir da Revolução dos Cravos, em Portugal, liderada por jovens capitães, muitos deles egressos das então colônias portuguesas em território africano, onde aprenderam muitas lições de dignidade por parte daqueles povos a quem deveriam esmagar. Houve capitães que mais tarde relataram que em território angolano se convenceram que a razão da história estava com os guerrilheiros angolanos. Por isso mesmo, chegavam a organizar certas incursões pelas selvas, onde deixavam deliberadamente suas armas para serem recolhidas pelos soldados do Movimento Popular para a Libertação de Angola, simulando que haviam sido desarmados, quando estavam a dizer, com aquele gesto, que apoiavam a causa da libertação africana.
Estes gestos dos militares portugueses floresceram em Cravos Vermelhos pelas ruas de Lisboa, após soarem os primeiros acordes da canção “Grândola, Vila Morena”. A razão histórica venceu! Não sei se o capitão Lúcio, na sua juventude de uma vida dedicada ao futebol, teve oportunidade de informar-se sobre isto antes de ler aquela importante declaração contra o racismo, num gesto de grandeza da nossa seleção.
Cuito Cuanavale: começo do fim do apartheid
Quando Cuba atendeu ao chamado do presidente angolano, o médico, poeta e guerrilheiro Agostinho Neto, para que enviasse ajuda militar para assegurar a libertação de Angola, conquistada em 11 de novembro de 1975, com pronto reconhecimento de Brasil e óbvia contrariedade dos EUA, abria-se uma nova página na história da África, mas também da solidariedade internacional.
A hipocrisia e a malignidade intrínseca da mídia comercial não deu a conhecer aos milhões de torcedores do mundo inteiro de olhos magnetizados no televisor uma linha sequer desta luta heróica para derrotar o apartheid e permitir, afinal, não apenas a libertação de Angola e da Namíbia, mas também de Nelson Mandela e a erradicação total do regime racista, derrotado no campo militar em Cuito Cuanavale e, mais tarde, novamente derrotado pelos votos que elegeram Mandela seu primeiro presidente da república, o primeiro com legitimidade!
Não tínhamos nenhuma dúvida da bravura e da grandeza do gesto do povo cubano ao fazer a travessia do Atlântico no sentido contrário àquela rota feita pelos navios negreiros que vieram para o Brasil e também para o Caribe, nos unindo para sempre na dor, no sangue, na música, na cultura e também no compromisso de saldar esta imensa dívida que toda a humanidade tem para com os povos africanos. Porém, Cuba decidiu pagar antes de todos e para lá enviou 400 mil homens e mulheres, negros e brancos, inclusive a brancura da filha de Che Guevara, que também já havia lutado em Cabinda, enclave angolano próximo ao Congo. O médico brasileiro Davi Lerer estava exilado em Angola naquele período, ensandecido de solidariedade e de compromisso com a libertação angolana. Foi quando começou a perceber que alguns dos feridos de guerra por ele tratados, falavam espanhol. Era fruto da Rota do Atlântico feita no sentido contrário, no sentido da libertação. Todos devemos à Mama África. Mas, só Cuba teve a audácia de pagar esta dívida com armas nas mãos!
Armas nucleares contra Cuba
A nobreza do gesto provocou o instinto assassino das chamadas democracias imperialistas. Acaba de ser divulgado que Israel ofereceu armas nucleares à África do Sul para serem lançadas sobre as tropas cubanas no sul de Angola. Com o apoio dos aviões Migs de fabricação soviética, as tropas do exército racista da África do Sul foram enxotadas de território angolano, postas para correr também do território da Namíbia, cujas forças revolucionárias também formavam aquele formidável exército de libertação. Chegou-se a discutir nas forças de libertação a ida até Pretória! Por isto os imperialistas cogitaram o uso de armas nucleares contra o exército cubano, pois o seu exemplo de internacionalismo proletário era por demais poderoso à humanidade! Tudo isto resultou no agravamento da crise do regime de Botha, na libertação de Mandela, no fim do apartheid, nas eleições diretas, e, por fim, na conquista da realização da Copa do Mundo, pela primeira vez, em território africano! Vitória da humanidade, após tantas vitórias que abrilhantam a linda história de justiça da humanidade, unindo a Revolução Cubana à Revolução dos Cravos de Portugal! As armas nucleares na foram utilizadas daquela vez. Não se atreveram! Não se sabe se as utilizarão agora contra o Irã.
Racismo nos países imperialistas
A condenação ao racismo lida pelo nosso capitão, é atualíssima. Tem endereço. Depois da desclassificação das seleções dos EUA e da França, vimos pipocar novamente manifestações de racismo contra negros, imigrantes, árabes, hispânicos, sobretudo nestes dois países. Há os que considerem a França uma democracia exemplar, mas não querem prestar atenção nas declarações de Zidane, o craque da seleção francesa de origem argelina. Contrariando a tese dos acadêmicos pouco atentos, ele questiona a democracia francesa: “Eu posso ser campeão do mundo com a camisa da França, orgulho nacional, mas não posso eleger o presidente?” Agora o deselegante técnico da seleção francesa atira a culpa pelo fracasso aos jogadores de origem africana, à cultura dos bairros de periferia das grandes cidades francesas. Nenhum questionamento ao sistema político francês que é tão duramente combatido pelos jovens das periferias pobres na França, sem perspectiva de estudo ou de emprego!
Nos EUA não foi muito diferente. Buscam-se justificativas para a desclassificação, mas, as vozes racistas voltam a falar alto, sobretudo contra hispânicos, asiáticos e afro-descendentes. A gigantesca contradição política vivida pelos EUA só tende a se agravar, certamente de forma dramática, já que o presidente Obama tem sido pressionado pelo complexo militar-industrial a reforçar sua presença armada mundo afora. Já mandou mais 30 mil soldados para o Afeganistão, continua a ordenar bombardeios de povoados matando crianças e destruindo alvos civis naquele país empobrecido. Esqueceu-se das torturas de Guantânamo? Manda uma frota nuclear para as proximidades da costa do Irã. Multiplica o orçamento do Pentágono. O prêmio Nobel da Paz vai se revelando o Prêmio Nobel da Guerra e continua colecionando cadáveres e mais cadáveres!
Na linha inversa, o Brasil aprova o seu Estatuto da Igualdade Racial e cria a Universidade Lusoafricana Brasileira (Unilab), na cidade cearense de Redenção, a primeira em extinguir o escravagismo no Brasil. Lá teremos professores e estudantes africanos, estudando gratuitamente. É a forma brasileira de também começar a apagar a enorme dívida que temos para com os povos africanos, como assinalou Lula. É verdade que estes dois gestos concretos nos chegam com 112 anos de atraso. Há muito ainda para caminhar, mas a linha é a de continuar a abrir espaços para que os negros sigam aumentando sua presença qualificada nas universidades, para que os Territórios dos Quilombos sejam definitivamente escriturados em nome dos remanescentes dos escravos, que as políticas públicas de habitação contemplem as necessidades da população negra, ainda alvo de desumana discriminação no mercado de trabalho, recebendo ainda os piores salários, ocupando as piores funções, e, ainda por cima, confinada à invisibilidade nos meios de comunicação, salvo as honrosas exceções da comunicação das tvs públicas e comunitárias, que registram alguma justiça racial televisiva.
Rivalidades exageradas são contra a cooperação
O mau exemplo vem exatamente das tvs comerciais. Ofendem gratuitamente ao povo paraguaio ou insuflam uma exagerada hostilidade contra argentinos, certamente, fazendo um tipo de jornalismo de desintegração, exatamente quando nós latino-americanos estamos a organizar e por em prática, por meio de vários governos, políticas públicas de integração econômica, energética, comercial, cultural educacional. Seguindo as orientações dos que querem impedir que sejamos solidários e cooperativos entre nós - por acaso, as mesmas nações imperiais que antes apoiaram o apartheid e recentemente tentaram boicotar a realização da Copa na África - cria-se um clima para uma rivalidade exacerbada, agressiva, verdadeira hostilidade, por exemplo, contra argentinos e paraguaios.
Basta recordar o comportamento do capitão da seleção uruguaia, Obdúlio Varela, que, em 1950, fez o Brasil todo chorar quando derrotarem a equipe canarinha em pleno Maracanã. Varela sentiu tanta segurança e confiança no caráter amistoso do povo brasileiro que foi comemorar a vitória uruguaia com brasileiros na noite carioca, sendo tratado com fraternidade e nobreza olímpicas pelos nosso povo. Diante de comportamento tão elevado dos brasileiros, certos narradores televisivos de hoje, apesar de frequência em certames internacionais, revelam-se verdadeiramente torpes e ineptos para alcançarem um padrão de jornalismo desportivo minimamente olímpico, tal como a Grécia Antiga - não a atual induzida á falência pela oligarquia financeira - legou à humanidade. Querem animalizar, embrutecer, despertar baixos instintos, estando portanto, em choque frontal com os princípios e valores que a Constituição pauta para os meios de comunicação, exigindo que sejam educativos, respeitosos aos mais nobres valores humanos e destinados à elevação cultural da sociedade.
As nações imperiais sabem perfeitamente da utilidade destas rivalidades fomentadas, muitas vezes artificialmente. Sobretudo contra povos que possuem grande potencial de cooperação entre si, como é o caso de Brasil e Argentina, cuja integração das bases produtivas poderia acelerar e encurtar sobremaneira os prazos históricos para a integração da América Latina. Por isto fazem o jornalismo da desintegração. Pela mesma razão, são incapazes, como meios de comunicação, de informar sobre o papel que Cuba desempenhou na história recente de libertação da África.
Jornalismo de integração
As nossas tvs públicas precisam fazer o contraponto. A diversificação e a pluralidade informativas, neste episódio, seriam extremamente válidas. Sobretudo se permitisse ao povo brasileiro conhecer quanta história existe por detrás da declaração contra o racismo que o capitão Lúcio fez naquele estádio repleto de sul-africanos libertos do regime do apartheid. E também conhecer quanta manipulação se faz do esporte, em nome de causas mesquinhas e anti-civilizatórias, como as que pretendem reviver o racismo e o impedimento ideológico da cooperação e da solidariedade entre os povos que tem um destino comum. O da unidade, da cooperação e da solidariedade.
{Agência Carta Maior}
Tags: Apartheid, Copa do Mundo África do Sul 2010, Cuito Cuanavale, Lúcio, Politicagem, Revolução dos Cravos, Seleção de Futebol/Brasil, Seleção de Futebol/Holanda -
May 12th, 2011Futebol
Quem acompanha o Lado D já sabe que alguns materiais/temas ressurgem do agendamento que a grande imprensa estabelece.
A Copa do Mundo de Futebol 2010 foi utilizada como pano de fundo - e/ou de frente, claro - para várias reflexões, aqui no blog repassamos umas tantas, e guardado no baú estava o episódio do Profissão Repórter.
Sim, “o” episódio, tanto por ter sido só um programa quanto pela aquarela de vivências em torno do que seria “apenas” um evento esportivo de alcance mundial.
A preparação da Coreia do Norte, em amistoso contra La Tri mexicana no Territorio Santos Modelo, em Torreón, Estado de Coahuila, México, estádio inaugurado pela equipe local contra o Santos F. C., mostrou-se mais um exemplo de como os ocidentais buscavam informações sobre o time de King Jong-Il. E o escrete do “professor” Barcellos o fez, sem as pirotecnias ideológicas, embora tenha praticado a “espionagem” no banco de reservas da turma.
Ainda com os norte-coreanos, o programa promoveu a avant-première de Jong Tae-Se, o atacante que protagonizou um dos momentos mais bonitos do campeonato, quando não conteve as lágrimas durante o hino nacional. E olhe que é japonês de nascença!
Tem também o Robinho, o único titular da Canarinho que jogava no Brasil…
A Argentina em três momentos: em Rosario, atrás de Lionel Messi, na concentração em Buenos Aires e na África do Sul.
Os sul-africanos em busca de empregos temporários durante a Copa…
Amistoso da Seleção no Zimbabwe, com direito a limousine de Robert Mugabe…
Galera de vários países rachando pousadas em território da Copa, inclusive argentinos e brasileiros.
Amistoso dos Bafana Bafana contra os hermanos de Colômbia…
Enfim, ao contrário da SporTV, valorizou as diferenças e não desdenhou de nação alguma.
Recortes como esses não envelhecem e merecem uma revisitada, ocasionalmente. (RAG)
. Imagem: Reprodução/www
. . .
. . .
Tags: Copa do Mundo África do Sul 2010, Jong Tae-Se, Lionel Messi, Profissão Repórter, Robinho, Seleção de Futebol/África do Sul, Seleção de Futebol/Argentina, Seleção de Futebol/Brasil, Seleção de Futebol/Colômbia, Seleção de Futebol/Coréia do Norte, Seleção de Futebol/México, Seleção de Futebol/Zimbabwe -
December 10th, 2010Futebol
O Mundial sul-africano terminou, 2010 está quase, e ainda no acervo de coisas recebidas existe o espólio informativo da primeira Copa em continente africano.
Desta vez, a multidão foi o tema. Julián Sauquillo a destacou para divagar um pouco sobre esta coletividade recheada de indivíduos - óbvio, né? - e cada um dos seus mundos, mas que no clima festivo do futebol finda homogênea, exceto quando - e agora isso é comum - determinados grupos saem para saquear e depredar o que está por perto das vias públicas nas quais rolam as comemorações.
Enquanto a Holanda não roubou o nosso pirulito, tive a oportunidade de assistir aos jogos também em… multidão! Nela, como o coletivo era em terras gaúchas, gremistas e colorados, maioria esmagadora quando o telão da multinacional é na capital Porto Alegre, estavam em trégua. E para muitos, a trégua migrou igualmente para o âmbito nacional, uma vez que tem sido praxe nos estádios do Rio Grande do Sul a “troca” do Hino Nacional Brasileiro pelo do Estado da federação mais ao Sul! É aí que entra a surpreendente “multitud”, “muchedumbre”, capaz de em 90 minutos fazer esquecer tal teoria da conspiração que leva a crer na separação “do resto do País”.
Sauquillo fala do Leviatã, de Thomas Hobbes, e ninguém pode ser ingênuo em negar que há sempre um rei “espadaúdo”, ao menos no papel, para tirar algum proveito do esporte mais popular do planeta, de ditadores a “democratas”, de catador de latinhas a empresários.
Até o Brasil bater cabeça no segundo tempo contra os holandeses a multidão era multicolorida, embora basicamente na combinação em verde e amarelo… Prêmios arremessados ao público pelo patrocinador, videoclipes, jogadas festejadas e lamentadas, o centro da cidade parado para torcer, ou aproveitar a “folga” para outros afazeres, mas parado mesmo foi quando o juiz apontou para o centro do campo no segundo tempo. Silêncio total… Lamentações… A fábrica de refrigerantes insistiu em colocar o jingle e tornar a jogar os brindes, mas na Terra do Futebol é diferente e os brasucas não deram muita importância, quer dizer, praticamente nenhuma. Para os que disputaram a final de Jiu-Jitsu, ops, Futebol, Holanda x Espanha, a possibilidade de estender a data de reencontro das multidões em seus respectivos países. Ou diante das telas, dos falantes dos rádios, monitores…
Ao final do texto reproduzido da agência Cuarto Poder, vídeo do Ratos de Porão, para jogar na fogueira o Leviatã!
A fotografia utilizada tem os direitos relacionados à Prefeitura Municipal de Porto Alegre, a partir do informativo virtual “Notícias da Prefeitura de Porto Alegre - Comunicação Social”. (RAG)
. . .
La multitud: el júbilo de la celebración del Mundial de fútbol
por Julián Sauquillo
La algarabía en la que todos nos hemos sumergido para celebrar el triunfo de “la roja” es extraña. Es un brote multitudinario de júbilo que no guarda continuidad alguna con gobierno o jefatura política alguna. Seremos más o menos fríos en la expresión de nuestra alegría, más o menos conocidos o famosos, pero todos somos iguales y tan pequeños entre la multitud que manifiesta en la calle su contento. Así es por más que algunos, muy pocos personajes públicos, puedan recibir en las instituciones reales, centrales, comunitarias o locales del país al equipo ganador. El reconocimiento público es debido. Hacen bien en recibir a los ganadores, no me cabe duda. Pero no es éste el tema. Lo que me preocupa es que no hay más grandeza o señorío, en estos casos, que el de la multitud. Apenas pasados los discursos, las alfombras y las fotos, el bar de un pueblo o un locuaz jubilado pasan a adquirir el mayor protagonismo como cualquier otro desconocido comiéndose las uñas de ilusión. El elemento que celebra no son las instituciones o los representantes, aunque se aúpen en los magníficos balcones de la Plaza misma de la Generalitat. Quien vitorea es la multitud en cuyo magma se diluyen todos los individuos en pleno júbilo. No hay mayor referente social de la alegría que la multitud anónima con sus “héroes”. No hay forma de dar otra vestimenta ordenada al júbilo caótico de la calle. Ni Vicente del Bosque con su aspecto de caballero antiguo lo logra. Es tan sabio que, por discreto, ni siquiera lo pretende.
Ya se veía venir. La masa alegre succiona cualquier mensaje público (“no vayan al río Manzanares que está colapsado con los fastos” resulta ingenuo), cualquier finalidad (“a ver si el triunfo ayuda a solucionar la crisis” es ilusorio), toda aspiración de relieve autonomista (“fíjense en que la mayoría del equipo es del ‘Barça’ y ondea bonita la señera” parece lindeza), consejos de salud (“eviten marchar los ancianos y los niños por el calor”, viene ya tardío), y no digamos cuestionar si el triunfo es de derechas o de izquierdas. Jean Baudrillard ya dijo que la masa, cuanto más auscultada con sondeos, más se comporta como un “agujero negro” que se traga todo fin, lema o meta social. El júbilo escapa totalmente al orden social o político. La alegría iguala al que estuvo en palco del campo de Johannesburgo con el del bar de debajo de su casa al que ya nadie fía. Estatus, clases, posiciones sociales, curriculum, todo se iguala en la pertenencia a la masa. Todo se difumina en la multitud, auténtica soberana de la celebración. Los poderes públicos pueden hacerse fotos con los ganadores, preparar recorridos, situar pantallas gigantes, o reforzar a la policía. Pero el júbilo se desborda y no se somete a ninguna forma política o social.
Siempre me ha llamado la atención el grabado que ilustra un texto clásico del pensamiento político: El Leviathan de Thomas Hobbes. Es la representación del soberano absoluto como un vigoroso rey de brazos torneados y abiertos que sujeta con sendas manos la espada y el báculo, bajo su cabeza calada con el cetro real. Esta parte del grabado se ha interpretado hasta la saciedad: la autoridad de la Iglesia está bajo la potestad del Rey. Pero lo que más me sorprende es la composición del cuerpo del soberano: una infinidad de hombres y mujeres perfectamente ataviados y acicalados. Toda la comunidad obediente está en el cuerpo del rey. En su base regia, la ciudad está desierta. Unas lomas abrazan una villa despoblada: calles, plazas y edificios carecen de compañía humana. Apenas unos monumentos dan pétrea vida a la deshabitada ciudad. No había vida real fuera del cuerpo del soberano. Ahora, en cambio, la multitud jubilosa ha invertido las tornas. La calle se puebla de una multitud exaltada y no hay forma social y política que ponga orden o dé forma alguna. Hay algo agónico en el esfuerzo público por contener (por representar) a la multitud en su alegría desbordada. El soberano de Hobbes se ha quedado desnudo, abandonado, en nuestros días. El efecto no deja de ser inquietante para cualquier responsable público. Lo es incluso para mí, sin cargo alguno, que preferí no salir de casa tras la victoria. Pero los representantes coinciden, inútilmente, en darle un aspecto social al desbordamiento. Lo hacen así porque: “La multitud - al saber de Baruch Spinoza - resulta temible a los que mandan”.
Es tan magnética la multitud contemporánea que, por momentos, diluye las diferencias entre gobernantes y gobernados en un magma igualitario de alegría en desorden. Nadie resiste a la pertenencia a la multitud. Nos da una oportunidad de diluirnos en su seno. Mientras nos succiona, la muchedumbre nos libera de nuestra propia autonomía, de la condena a tener que elegir qué hacer. Y no hay quien destaque en su ser, se suba donde se suba. Entre las masas futbolísticas de la Gran Vía centenaria, me ha parecido ver a un dandi, al “hombre de las muchedumbres” de Edgard Allan Poe, que se infiltraba entre la multitud porque sabía que fuera de su trepidar no existía más que el ahogo. Al menos, durante estos últimos días de alegría.
{Cuarto Poder}
. . .
Tags: Copa do Mundo África do Sul 2010, La multitud, Morte ao Rei (Ratos de Porão), Música, Seleção de Futebol/Espanha -
October 24th, 2010Futebol
Pasó el Mundial, ¿y entonces?
Publicamos a continuación una nota del periodista Marcelo Colussi en la que saca conclusiones acerca del fenomenal evento deportivo, mediático y sobre todo politico - económico que significa el campeonato mundial de fútbol.
por Marcelo Colussi
[Apodado "Lato" cuando practicaba fútbol]Pasó el Mundial. Ahora, como dijera Joan Manuel Serrat: “vuelve el rico a su riqueza, vuelve el pobre a su pobreza y el señor cura a sus misas”. ¿Por qué habría de ser distinto?, ¿por qué iría a cambiar algo luego de este evento de proporciones faraónicas? Al menos, ¿por qué cambios para mejor? Fuera de la alegría de algunos y las caras largas de otros, el lunes siguiente a la gran final todo sigue igual. Difícilmente se apruebe en algún país, como herencia de la justa recién terminada, una nueva política de difusión masiva del fútbol, o como consecuencia colateral de esta fiebre que se vivió, se desarrolle una nueva actitud hacia el deporte en general. ¿Habrá más deportistas luego de Sudáfrica, menos jóvenes consumidores de drogas o, en todo caso (como efecto no precisamente deseable), no habrá más gente desesperada que verá el fútbol como una forma - individual, por cierto - de “salvarse” al poder fichar como profesional? ¿Cambió en algo la situación de Sudáfrica luego de este mes? ¿Estamos mejor después de esta “fiesta descomunal, inolvidable, llena de alegría y felicidad”, como promocionaban sus organizadores?
Obviamente no se podría esperar nada en especial de esta monumental fiesta en orden a que algo cambiara: es una fiesta, y como tal, su valor está en eso, en ser algo fuera de lo común que rompe la rutina. Quizá eso, la posibilidad de divertirse un poco, en sí mismo ya constituye una ganancia. Divertirse es grato, sin dudas. ¡Y necesario! Ahora bien: en relación a cambios… ¡por supuesto que no hay nada! ¿Pero por qué esperar eso de una fiesta?
En todo caso, como todo acontecimiento de dimensiones gigantescas, algo deja, no es intrascendente. Algo tan monumental como la Copa Mundial de Fútbol no es poca cosa, y sin dudas puede ser leído de modos diversos. La gran masa planetaria que se emocionó con estos 64 partidos, se divirtió. Esa es una primera arista del fenómeno. ¿Nos quedamos con ese análisis solamente? Alguien dijo que la felicidad va de la mano de la ignorancia: “si quieres ser filíz, no analisís”. ¿Ahí nos detenemos entonces? ¿Suficiente con ser felices sentados ante la pantalla de televisión durante un mes, quizá tomando una cervecita y alentando a alguno de los equipos? ¿O qué más nos deja Sudáfrica 2010? Como mínimo, se podrían sacar algunas otras conclusiones:
1. El Campeonato Mundial de Fútbol pasó a ser uno de los eventos mediático-culturales más importantes del mundo moderno. La masificación de las sociedades en el siglo XX con sus procesos de urbanización e industrialización obligados, para el inicio del XXI da como resultado estructuras sociales desconocidas antes en la historia que parecen haber llegado para quedarse. En ellas, los medios masivos de comunicación van tomando cada vez más un papel preponderante, a punto que muy buena parte de las dinámicas del mundo contemporáneo se deben exclusivamente a los poderes mediáticos que así lo determinan. El Mundial de Fútbol es una clara expresión de ello, una manifestación evidente de la manipulación a la que se ven sometidas las grandes masas a escala planetaria. La conjunción de diversos factores económico-políticos ha llevado esta manifestación, inicialmente deportiva, al sitial de honor que ocupa hoy día. Por lo pronto, dejó de ser un simple hecho deportivo: es un fabuloso espectáculo de la cultura masificada que vivimos desde el pasado siglo. Para muestra: la final España-Holanda fue el evento más visto (por televisión y por internet) simultáneamente por la mayor cantidad de población en la historia: 2.000 millones de personas;2. El Mundial es un hecho sociocultural del que nadie puede estar ajeno. Dado su carácter gigantesco, planetario, y teniendo en cuenta la forma en que el capitalismo globalizado finisecular expandió sus íconos triunfales - junto a sus negocios, claro está -, el fútbol, en tanto uno de esos elementos culturales, es algo tan presente en nuestro mundo contemporáneo como la Coca-Cola o el McDonald’s. Es decir: nadie puede dejar de darse por enterado de él. En el caso de la Copa Mundial, en tanto expresión máxima de esa tendencia, poblaciones que habitualmente no son futboleras entran en la locura mediática de esta época, de esta ¿vacación? de un mes de duración, y con fuerza creciente cada cuatro años explotan en una fiebre contagiosa de la que no se puede estar al margen. Grupos que jamás practican ni van a practicarlo, mujeres - en general alejadas de este deporte -, poblaciones de las más diversas índoles, países completos se ven arrastrados por una marea de la que es imposible distanciarse. Visto que el fútbol profesional en general - y en el caso del Mundial en particular más aún - es un negocio fabuloso, y considerando el terrible poder político-mediático que encierra, las poblaciones más dispares se ven arrojadas a un obligado discurso que inunda todo. Y todos, puestos ante las pantallas de televisión que por toda la geografía planetaria se extienden omnímodas, repetimos las mismas conductas de frenesí. En tanto espectáculo audiovisual, zambullirse en él conlleva una serie de conductas adictivas y cargadamente afectivas que nos transforman. ¿Quién no se emociona, incluso grita como loco, ante una pantalla con un partido de fútbol en el Mundial? ¿Quién no hace parte de la irracional - pero no por ello cuestionada - locura del pulpo adivino o de las promesas de desnudeces de algún ícono mediático? Y si no gritamos por un partido de fútbol ni nos ponemos cotidianamente una camiseta de alguna escuadra de las que participan en el torneo, el Mundial tiene ese componente de fenómeno masivo que “obliga” a repetir esas conductas durante este mes de “vacación” sin mayor posibilidad de distancia crítica;
3. El Mundial representa la expresión máxima de un negocio fabuloso como es el moderno fútbol profesional. El Campeonato que se realiza cada cuatro años (hubo voces que pidieron hacerlo cada dos, dicho sea de paso) es la culminación, el escaparate especial, la “feria internacional” de un rubro comercial que sigue creciendo día a día. El fútbol profesional es un gran negocio: decimoséptima economía mundial, medido globalmente. Como mecanismo económico mueve cantidades enormes de recursos, y ello se traduce, naturalmente, en poder político. La tendencia a la profesionalización en el deporte (todos, sin excepción) es otra línea que exhibe pomposamente el capitalismo globalizado. El amateurismo es algo que va quedando en el olvido. En el fútbol ello es groseramente evidente. En definitiva, protestar por esa comercialización creciente es remar contra la corriente, porque en un régimen de economía capitalista todo, absolutamente todo es una mercadería más para vender. ¿Por qué no habría de serlo un espectáculo que mueve millones de seres humanos? Hoy por hoy, tal como está el mundo, parece quimérico pensar en desprofesionalizar esos monumentales circuitos económicos de los deportes, entre ellos el fútbol, el más popular entre todos. Sería como desarmar la Coca-Cola o el McDonald’s: ¿quién comienza? ¿Por dónde?;
4. Como deporte profesionalizado, el fútbol contemporáneo va perdiendo cada vez más su belleza, su picardía; el Mundial lo deja ver claramente. La misma hiper competitividad que se busca, la locamente furiosa obtención de buenos resultados, contrariamente a lo que sucede en otras actividades deportivas que lleva a superar día a día marcas y rendimientos, en el fútbol sirve para fomentar estilos conservadores, esquemas cada vez más defensivos donde se persigue no tanto “ganar” sino “evitar perder”. Como corolario de todo ello tenemos una práctica deportiva que se alejó ya definitivamente - y como están las cosas: sin posibilidades de retorno - de un fútbol ofensivo donde se premie la creatividad, la improvisación, la picardía. De ahí que, desde hace ya algunas décadas, jugadores que presentan ese tipo de talento en vías de extinción (habilidosos, más “poetas de las piernas” que “atletas robotizados”) inmediatamente se constituyen en ídolos, porque son “rara avis”. El fútbol practicado en la primera mitad del siglo pasado, o el fútbol amateur - que aún no ha desaparecido del todo - permite un juego mucho más “suelto”, con mayor cantidad de goles, sin los planteamientos hiper conservadores a que ya nos acostumbramos, donde 4 o 5 tantos en un partido ya parecen goleada estrepitosa. Los partidos con más goles, con 8 o 10, por ejemplo, comunes décadas atrás, ya son hoy día absolutas piezas de museo. Hoy ya se nos hizo común ver equipos que juegan con dos, o un solo delantero, y no cinco como era antaño. En los Campeonatos Mundiales es algo cada vez más común la definición por penales, los partidos que terminan cero a cero, el fútbol conservador, cinco mediocampistas; el catenaccio ya no es patrimonio sólo de Italia. Todo esto es una consecuencia de la mercantilización absoluta en que se desarrolla la actividad: se prefieren resultados que “vendan”, aunque sean rendimientos pobres y conservadores, a un espectáculo donde brille la picardía;
5. El Mundial crea una sensación de identidad nacional entre todos los ciudadanos de un país. Sin dudas que terminado este mes de torneo vuelven rico, pobre y cura a sus habituales rutinas. En realidad, durante estos 30 días nunca dejaron de cumplirse aceitadamente sus papeles: ninguno dejó de ser lo que era, por supuesto. Pero sucede que durante ese breve período de “locura” mediática llevada a ribetes monumentales, los poderes dominantes crean la idea de “paréntesis” en la vida real. El fantasma de los nacionalismos se agita de un modo gigantesco, colosal, siendo bastante difícil oponerle críticas. De ese modo el empresario y el trabajador, el docto y el marginal “deponen” diferencias en función de un supuesto objetivo superior, que para el caso sería el orgullo nacional. No hay dudas que, más allá de una concepción crítica de los nacionalismos en tanto forma sutil de dominación de las grandes masas - el pobrerío no tiene patria -, la ola irracional, sabiamente manipulada, que se expande por todas las poblaciones ayuda a hacer creíble el mito de unidad nacional. Y también es cierto que las identidades nacionales funcionan, haciendo que todo un pueblo, Honduras, por ejemplo, celebre la derrota del representativo de, digamos, Estados Unidos, o Alemania, en tanto encarnación de los poderes reales que manejan buena parte de las vidas de los más débiles. En ese sentido: el fútbol sería la escenificación de la vida real; o dicho de otro modo, permite expresar en forma abierta sentimientos habitualmente acallados. En los estadios de fútbol es donde más grita la gente, por lejos, a veces irracionalmente. Lo que sucede en los campeonatos mundiales pone en evidencia que los nacionalismos, “enfermedad infantil de la humanidad” como dijera alguien, están lejos de extinguirse aún. El “internacionalismo proletario” parece que, de momento, deberá seguir esperando un poco. Agitar esos sentimientos patrios es siempre una buena herramienta para los sectores poderosos de mantener tranquilizada y divertida a las grandes masas. Así, entre otras cosas, son posibles las guerras: ¿cómo se haría, si no, para mandar a morir miles y miles de varones jóvenes en los frentes de batallas en luchas que no le significan nada? Tradición, familia, patria… son viejas consignas que siguen siendo efectivas para la dominación;
6. El Mundial pone en evidencia lo que ha pasado a ser el fútbol profesional en nuestra aldea global: un fabuloso mecanismo de control social. Sería ingenuo pensar que el Campeonato Mundial, esa parafernalia mediática que dura apenas 30 días, sirve a los poderes fácticos para hacer o dejar de hacer lo que son sus planes geoestratégicos de dominación a largo plazo. No necesitan de él para invadir Irán, aumentar el precio de los combustibles, desviar la atención sobre la catástrofe medioambiental del escape de petróleo en el Golfo de México o aprobar alguna ley cuestionable, por dar sólo algunos ejemplos. Si hay “lavado de cerebro” de parte de las clases dominantes - ¡y definitivamente la hay! -, ello no se realiza porque durante un mes se inunden las pantallas de televisión con partidos de fútbol y media humanidad ande hablando de Messi, de Ronaldo o llevando una camiseta de algún equipo. No hay dudas que, al igual que todo gran evento de proporciones enormes, puede funcionar puntualmente como distractor de masas. Así fue, por ejemplo, el que organizara la dictadura militar argentina en 1978, con el que se intentó lavar la cara en su sangrienta guerra sucia (“en el mundial de Argentina grité como un loco. Firmado: un torturado”, rezaba una pintada callejera); o el de la Italia fascista de 1934, en el que se buscaba a toda costa disciplinar y mantener ocupada a una clase obrera demasiado “rebelde”. De todos modos quedarse con la estrecha idea que estos campeonatos son las cortinas de humo de gobiernos dictatoriales es ver sólo un lado del asunto, y quizá sesgadamente; en todo caso, los Mundiales evidencian el papel que en la moderna cotidianeidad ha pasado a desempeñar el fútbol profesional. En forma creciente, desde mediados del siglo pasado, y sin detenerse, aumentando cada vez más, el negocio del fútbol sirve como “opio de los pueblos”. Lo que sí es evidente es que el fútbol como espectáculo mediático para consumir - por televisión más que nada - crece sin parar. Que ello es gran negocio, es innegable. Lo que sí puede deducirse es que poderes globales de largo aliento que están más allá de administraciones gubernamentales puntuales, también lo aprovechan como droga social. El Mundial no es sino una dosis un poco más fuerte del “pan y circo” cotidiano al que nos someten, con dos, tres o más partidos diarios durante los 365 días del año. Si algo podemos criticar con fuerza no es tanto la Copa Mundial propiamente dicha sino todo el circuito político-económico que ha ido formando la profesionalización del fútbol y su utilización como mecanismo de control de masas, ahora ya a nivel planetario. El Mundial es sólo una pildorita de esa medicina.
{Agencia Rodolfo Walsh}
Tags: Copa do Mundo África do Sul 2010
