Lado D dos Esportes
no estilo "a vida é um jogo"-
December 28th, 2009Futebol
A probabilidade de novos textos sobre a “reestatização” das transmissões televisivas e radiofônicas do futebol argentino, deixada no post anterior, traz estas novas anotações, agora pela APM.
Continuando na teoria do provável, pelo tempo de vigência da nova lei de audiovisuais hermana, é possível que seja o último texto a ser recebido e que debata a fase de implementação e prática inicial da alteração promovida pelo Governo da Argentina.
Apesar do tema conhecido por quem acessa o Lado D dos Esportes, a argumentação é feita com outras percepções. (RAG)
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Pasión de multitudes, para todas las multitudes
Argentina, deporte y poder. El acceso a la cultura popular como política distributiva. Una clave del escenario local. Contra las corporaciones mediáticas. Un gol para seguir avanzando con más democracia.
por Natalia Brite
El 23 de octubre de este año, muchísima más gente pudo ver el mundialmente conocido superclásico del fútbol argentino. Más allá del resultado del partido (1 a 1) y del trámite aburrido del mismo, cabe una pregunta: ¿Un hecho relacionado con el deporte puede constituir un momento clave en la vida política de un país?
El 1 de septiembre había nacido formalmente, con su publicación en el Boletín Oficial, el Programa Fútbol para Todos, mediante el cual el Estado dispone en “la coordinación y articulación de la transmisión y explotación comercial de la televisación de los torneos del Fútbol Argentino para la República Argentina y el exterior”.
A mediados de este año que termina, el operativo Fútbol para Todos estuvo en el centro de la puja por el poder: ¿Por qué adquiere semejante dimensión la televisación gratuita de los partidos del más popular de los deportes? La decisión con rápidos reflejos del gobierno de Cristina Fernández se transformó en un golpe duro a los negocios concentrados del conglomerado mediático.
La posibilidad de ver todos los partidos de la primera división del deporte más estimado por los argentinos no impactará directamente en términos de distribución de riqueza, ni representará una mejoría en las condiciones materiales de los sectores más empobrecidos de la sociedad. Pero tiene un altísimo valor simbólico, de esos que el presidente de Cuba Fidel Castro tan firmemente ha destacado como arma contra el avasallador sistema; es, entonces, un capítulo esencial de la batalla cultural.
Sin embargo, también podría decirse que, con corazón y pases cortos, para hacer uso de una metáfora futbolera, la decisión gubernamental también conlleva una medida distributiva, toda vez que la difusión irrestricta de cultura popular tiende a satisfacer demandas sociales de calidad de vida.
El acuerdo al que arribaron los dirigentes de los clubes con el Estado nacional terminó con una larga etapa en la que un puñado de empresas se apropió de un negocio millonario, la explotación comercial del fútbol por TV.
La privatización del fútbol por parte de la televisión paga y hasta codificada fue, además, un fiel exponente de la década de 1990, la más dura en la aplicación del modelo neoliberal.
En aquellos años, el empresario Carlos Ávila creó la muy rentable Torneos y Competencias. Tanto creador como creada tuvieron un crecimiento patrimonial explosivo y ostentaron largamente su poderío económico y capacidad de relaciones políticas.
En 1991, Ávila se asoció con el Canal 13, del Grupo Clarín, para formar las empresas Telered Imagen S.A (Trisa) y Televisión Satelital Codificada (TSC), las que se dedicaron a sacarle la máxima rentabilidad posible al negocio del fútbol, a costa de quien lo miraba por TV paga, claro.
TyC recibió más tarde inversiones estadounidenses e incorporó al grupo a la firma DirecTV. Asociados con Clarín se transformaron en un imperio multimediático deportivo. El imperio de desplomó con el proyecto Fútbol para Todos.
Por supuesto, el negocio de la televisación del fútbol argentino fue pieza clave en la extraordinaria expansión que experimentó el multimedios Clarín en la última década.
La sociedad llegó a aceptar como hecho natural el pago a privados para ver un partido por televisión. Los encuentros deportivos se ajustaban a la dinámica que imponía la estética televisiva. El espectáculo-negocio se apoderó del juego, como parte de un proceso global que replicaba lo que sucedía con la actividad política y otras esferas del campo cultural: la cultura popular se privatizaba, la política se farandulizaba y la riqueza se concentraba; todo como parte de un mismo movimiento.
La transmisión de fútbol por la señal pública de televisión golpeó al modelo integral que dominó ideológicamente en las últimas décadas. Se trata de una medida que parte de la recuperación del rol estatal en la vida social, de la democratización de los medios masivos de comunicación y de la emergencia de un proyecto cultural, de carácter regional, que confronta decididamente con las premisas esenciales de la ortodoxia neoliberal.
Más allá de las alarmas que enciende fervientemente Clarín respecto de los números deficitarios de la ejecución estatal de Fútbol para Todos, difícilmente pueda convencerse a las mayorías de que tendrían que volver a pagar para ver unos partidos, y pagar más para ver todos.
Clarín sostiene que el “estilo propagandístico” de las trasmisiones estaría alejando a la inversión publicitaria. En realidad, mande quien mande, el fútbol es y será un excelente negocio; el asunto es determinar si ese negocio se orienta a engrosar la rentabilidad empresaria o a fomentar el deporte y sostener las finanzas de los clubes.
Los ataques a la movida oficial expresan la impotencia empresaria ante un reconocimiento: de la consigna “para todos” y “gratuita” es poco probable que se vuelva. He aquí el logro político.
En agosto pasado, la corporación mediática opositora - victoriosa en las elecciones legislativas de junio - reaccionó tarde, casi sorprendida y con suma virulencia; en sintonía, digamos, con la torpeza de la oposición política.
A pesar del triunfo electoral de medio tiempo, la derecha no logró tomar la iniciativa en la agenda pública ni capitalizar el espíritu anti-gobierno que promovieron desde los medios.
Fue, por el contrario, el gobierno nacional quien reaccionó más rápidamente ante los resultados del 28 de junio pasado. Con envidiables reflejos, la máxima dirigencia del Ejecutivo le propinó, con el operativo de fútbol gratis, un duro golpe al principal articulador del consenso opositor: el multimedios Clarín y sus socios estadounidenses.
Mientras el mega medio y sus aliados políticos intentaban recuperarse de semejante derrota, el Congreso Nacional sancionó la nueva ley de comunicación audiovisual. Fue un hecho importante, tanto como para desnudar las enormes limitaciones del bloque opositor - partidos, medios, iglesia - como para construir una alternativa de poder para las elecciones presidenciales de 2011.
“Que el fútbol vuelva a ser de los argentinos y no el curro de un canal por cable”. Ese fue el lema de los volantes repartidos en distintas canchas después de sellado el operativo. Incluían opiniones del director técnico Angel Cappa y del ex futbolista y actual Secretario de Deporte de la Nación, Claudio Morresi, y apoyaban al entonces proyecto de Ley de Servicios de Comunicaciones Audiovisuales, aprobado semanas después.
La nueva ley que vino a terminar con la legislación de la dictadura, se sancionó con el operativo Fútbol para Todos ya en marcha. Ello sirvió para mostrar un ejemplo concreto y cotidiano de cómo impactaría la democratización de los medios de comunicación sobre el conjunto de la sociedad.
La desconcentración de la actividad comunicacional que propone la nueva legislación fue percibida por las grandes mayorías desde una señal tan palpable como el fútbol. Es un derecho adquirido, como la asignación universal por hijo, como la paritaria salarial, como la jubilación con el 82 por ciento móvil, como la condena a los genocidas, logros que, por la magnitud de su impacto material y simbólico, difícilmente puedan ser revertidos futuras administraciones.
{Agencia Periodística del Mercosur}
Tags: E$porte$, Fútbol para todos, Ley de Servicios de Comunicaciones Audiovisuales (Argentina) -
December 20th, 2009Futebol
Alguns dos primeiros posts do blog trataram do retorno do futebol argentino para as tv’s abertas, em detrimento do longo tempo sob o monopólio de canais privados – nacionais e multinacionais – no país vizinho.
Passada esta fase de debates, hoje está em vigência a nova Ley de Medios Audiovisuales/Ley de Radiodifusión, e é possível ter uma visão panorâmica da vigência nos escritos que saem por diversos canais de informação.
A Red Voltaire, com a assinatura de Fernández e Casuso, mostra um ponto de vista sobre como está a situação do plano “Fútbol para todos” na Argentina.
Provavelmente, aparecerão outros textos. (RAG)
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El fútbol en debate
por Santiago Garnica Casuso y Marcos Fernández
Como si fuera natural, algo que siempre hubiera sido de la misma forma, casi incuestionable, hoy tenemos la posibilidad de ver todos los partidos de algo que más que un deporte es una parte de nuestra identidad cultural. El fútbol, con todo lo que mueve a su alrededor y como en muchas otras ocasiones por diferentes motivos, se colocó en el centro de la escena a partir de la definición de que su televisación sería por canales abiertos, es decir, para todos. Aquí un breve recorrido por lo que implica la “democratización” de parte de nuestra cultura popular.
La formación cultural de los varones nacidos en los ‘80, tiene dos pilares televisivos ineludibles: Los Simpson y Fútbol de Primera. Luego de la cancelación del contrato leonino que unía a la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) con Torneos y Competencias y la consecuente “democratización” del fútbol, el segundo de dichos programas de TV ha quedado herido de muerte.
Se suele decir que el ser humano es un animal de costumbre. Que el día está compuesto por innumerables acciones rutinarias que hacen que la vida pretenda ser ordenada, pacífica y sin cuestionamientos. Suena el despertador, vamos a trabajar, descansamos, dormimos y tras unas horas más tarde, vuelve a sonar el despertador que nos recuerda que debemos ir nuevamente a cumplir con nuestras tareas laborales.
Dentro de esa absurda pero indiscutible tradición, estaba incluido sintonizar Canal 13, todos los domingos a las 22 horas. El múltiple premiado programa deportivo contaba con la notoria ventaja de la exclusividad de las imágenes. Tan imposible parecía la caída de Torneos y Competencias, que la ridiculez de esperar 48 horas para ver un partido jugado un viernes, jamás fue discutida por ningún hincha de fútbol. Pero un buen día, Julio Humberto Grondona, el mismo hombre que colocó a TyC en la cumbre, lo bajó de un hondazo.
La histórica desvinculación necesitó del apoyo político y financiero del Gobierno nacional que, envuelto en una disputa de poder con el Grupo Clarín y abocado a la promoción de la nueva Ley de Medios Audiovisuales, adquirió los derechos de la televisación de los partidos de Primera División durante los próximos 10 años.
El principal rótulo de este nuevo sistema es el “Fútbol para todos”, traducido en una maratónica transmisión de la fecha del torneo local por la TV Pública. Se ha “democratizado” el deporte más popular del país, y se le abrió la puerta a todo aquel que quiera ver un partido por televisión sin tener que pagar.
Lo que uno no debe dejar de tener en cuenta es que la “democratización” no ha llegado a los espectadores “reales”, esos que todos los fines de semana concurren a los estadios argentinos. Las entradas cada vez están mas caras, los engorrosos mecanismos de seguridad (no para los “barras”) hacen de la entrada y la salida de la cancha una odisea y una multiplicidad de factores han generado que cada vez sea mas difícil poder ir a ver un partido de visitante.
Por otro lado, las instalaciones en los estadios en relación a los precios de las entradas, en su inmensa mayoría, dan pena, desde los baños, asientos, escaleras, sin contar con otro de los negocios del fútbol, el del monopolio de las bebidas y comidas, que por sus precios exorbitantes haría espantar a cualquiera de los distinguidos vecinos de la Avenida Alvear.
Está claro y no sería novedad para nadie el decir que el fútbol es un negocio, y uno de los grandes. En línea, hay que seguir avanzando en la democratización del fútbol, sin dejar de tener en cuenta que el ahora “Don Julio” sigue siendo Grondona, que el fútbol sigue viciado de oscuros negocios y que es él quien todavía los maneja, por lo cual atenti a quienes vean en el Presidente de la AFA un adalid de la justicia.
Por suerte, todavía están los que ven al fútbol como un hermoso deporte y una incomparable pasión que despierta la mayor de las fidelidades. Ese deporte de grandes pasiones y enormes negociados a su alrededor no está ajeno a la realidad del país y del mundo. Los negociados de quienes pretenden que cada vez menos concentren más y las pasiones de quienes luchan todos los días por mejores condiciones de vida para cada uno de los habitantes de este planeta.
El “Fútbol para Todos” dejará de ser solo una consigna cuando una vida justa y digna para todos sea una realidad. Mientras tanto, bienvenido sea que todo aquel que quiera ver por televisión al equipo de sus amores no tenga que pagar un peso para hacerlo.
{Red Voltaire}
Tags: E$porte$, Fútbol para todos
