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March 18th, 2012Futebol
Ao rever a série “Argentina ’78“, publicada nos primeiros meses do blog, além do conteúdo importante feito pela Agencia Walsh, havia uma “dívida” que existe por esquecimento: a divulgação do site que detém os direitos das 5 imagens que ilustraram os posts.
É no site oficial da Fifa, uma página composta para a história das Copas, com praticamente todas as informações possíveis de cada campeonato mundial. (RAG)
Tags: Fifa, Páginas virtuais, Série "Argentina '78" -
October 22nd, 2009Futebol
Chega ao fim a série da Rodolfo Walsh sobre a Copa de 78, na Argentina.
Imagino que no sítio da agência hermana tenha havido bastante procura por este conteúdo, que está no ar desde o ano passado, momento do trigésimo aniversário do primeiro caneco conquistado pelos nossos vizinhos. Até porque aqui no blog, por exemplo, é um dos temas mais acessados, provavelmente pelo contexto histórico que extrapola a face esportiva. A ditadura militar foi o décimo-terceiro jogador, uma vez que o décimo-segundo, los hinchas, faz muita diferença em qualquer disputa por lá. Mas os cinco posts garantem que bala e cassetete também entraram no campo de jogo.
Não é difícil que cheguem outros textos referentes a este mundial, e se chegarem aos endereços do Dissonância/Lado D dos Esportes, continuarão com escalação garantida.
O intuito da reprodução não tem qualquer ligação com desmerecimento do título, haja vista a dispensável pilhéria futebolística, ao contrário de rivalidade natural entre camisas diferentes, e sim com o “estilo a vida é um jogo” , no caso, misturar estádio e caserna. (RAG)
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Algunos recuerdos
Como suele pasar a través de la historia argentina, una buena parte de sus habitantes sólo miró lo que había delante de sus narices durante la Copa del Mundo disputada hace 30 años, mientras el resto, los menos, sufrían a la asesina dictadura militar.
por Horacio G.
Un camión volcador repleto de gente. Con la mayoría de sus ocupantes que gritaban Argentina. Por el triunfo de la selección de fútbol ante Holanda en la final de la Copa del Mundo que se jugó en nuestro país en el invierno de 1978. Ese es el primer recuerdo que atraviesa mi mente cuando rememoro aquellos días de mis primeros tres años. También están presentes las imágenes de un gorro de lana en la cabeza, la sombra del obelisco porteño, gente, muchísima gente con banderitas y algunos globos. Todo parecía felicidad. Para un niño de corta edad y para la mayoría de los habitantes de un país, que poco le importó lo que sucedía a su alrededor.
El plan sistemático para la eliminación de personas implementado por la dictadura militar no se detuvo durante la competencia: sesenta y tres personas desaparecieron durante los 25 días que duró el certamen, según la investigación del periodista Pablo Llonto. Y miles de militantes políticos, estudiantes y trabajadores seguían detenidos y siendo torturados.
A la distancia y luego de 30 años del Mundial se puede aseverar que, como tantas otras veces, a la mayoría de los argentinos sólo les importó aquello que tenían frente a sus narices. Por aquellos días lo que sucedía dentro de un campo de juego, el Matador Kempes, el Pato Fillol, Dirceu, el 6 a 0 a Perú y la Naranja Mecánica sin Johan Cruyff.
La distancia también clarifica muchas cosas. El mediocampista Julio Ricardo Villa se refirió al genocidio ocurrido durante la dictadura. “Después de tanto tiempo, tenemos la certeza de que algo así no puede repetirse nunca más. Nunca más”, manifestó el ex entrenador de Defensa y Justicia.
En un país con autocrítica nula, los principales protagonistas del Mundial 78 suelen referirse al hecho con evasivas. El entrenador de aquel equipo, César Luis Menotti, dijo en más de una oportunidad que no debía darle explicaciones a nadie. El Flaco fue quien calificó a Eduardo Duhalde como el nuevo Che Guevara y cenó con el asesino Jorge Rafael Videla.
{Agencia Rodolfo Walsh}
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Tags: Copa do Mundo Argentina 1978, Seleção de Futebol/Argentina, Série "Argentina '78", Violências -
September 30th, 2009Futebol
Algunos datos del Mundial 78 y alrededores
- El 2 de junio del ’78 se jugó el partido inaugural de la Copa del Mundo en Argentina.
- En Alemania moría el popular escarabajo de la Volkswagen, en Inglaterra nacía el primer bebé de probeta, en Italia se legalizaba el aborto.
- Sucumbían las primeras víctimas del sida, una maldición que todavía no se llamaba así. Las Brigadas Rojas asesinaban a Aldo Moro, los Estados Unidos se comprometían a devolver a Panamá - el canal usurpado a principios de siglo.
- Fuentes bien informadas de Miami anunciaban la inminente caída de Fidel Castro, que iba a desplomarse en cuestión de horas. En Nicaragua tambaleaba la dinastía de Somoza, en Irán tambaleaba la dinastía del Sha, los militares de Guatemala asesinaban a una multitud de campesinos en el pueblo de Panzós.
- Domitila Barrios y otras cuatro mujeres de las minas de estaño iniciaban una huelga de hambre contra la dictadura militar de Bolivia, al rato toda Bolivia estaba en huelga de hambre, la dictadura caía. La dictadura militar argentina, en cambio, gozaba de buena salud, y para probarlo organizaba el undécimo Campeonato Mundial de Fútbol.
- El 21 de junio de 1978 - mientras la Selección de Argentina lograba su pase a la final - estalló una bomba en la casa del secretario de Hacienda de Martínez de Hoz, Juan Alemann, que días atrás había cargado duramente contra Carlos Lacoste y los despilfarros de dinero en la organización mundialista.
- Algunos autores señalan que se gastaron unos 520 millones de dólares en la organización del Mundial, mientras que otros investigadores aseguran que la cifra fue de 700 millones de dólares, un monto diez veces superior al previsto inicialmente.
- Con el equipo de Menotti consagrado campeón, Videla habló en la cena de clausura efectuada en el Plaza Hotel: “El pueblo argentino no reniega de su presente y vive con alegría, diría yo, con heroica alegría, la posibilidad de un futuro promisorio”.
- 63 personas desaparecieron durante los 25 días que duró el torneo.
- El certamen fue televisado por primera vez en colores.
- El Alemania-Polonia se jugó a la misma hora que en la Plaza de Mayo, frente a la Casa de Gobierno, un grupo de mujeres caminaba en torno a la pirámide con pañuelos blancos en sus cabezas. La ronda se repetía desde hacía más de un año ante la indiferencia general, pero la televisión holandesa decidió emitir la imagen minutos antes de conectar con el estadio del River.
- Las Madres de Plaza de Mayo, que pedían por sus hijos secuestrados, recibían al fin difusión masiva en el exterior. Justo en el instante en que la Junta iniciaba su gran campaña propagandística.
- Argentina había sido designada sede en 1964, cuando perdió con México la votación para organizar el torneo de 1970. Desde entonces apenas se habían designado las sedes y, en tiempos de Isabel y José López Rega, se diseñaron la mascota y el logotipo, que evocaba los brazos levantados de Juan Domingo Perón sosteniendo una pelota.
- El general Omar Actis y el contralmirante Carlos Alberto Lacoste, mano derecha de Massera, fueron designados al frente del EAM. Pero Actis, contrario a los grandes dispendios y a las pretensiones de la FIFA de montar un sistema de televisión en color para retransmitir los partidos al resto del mundo, fue asesinado el 21 de agosto de 1976, dos días antes de presentar su modesto proyecto.
- Argentina montó el Mundial más caro de la historia hasta entonces, con más de 700 millones de dólares de gasto legal y una suma imposible de calcular pagada en comisiones y prebendas.
- Con el retorno de la democracia, Lacoste sería acusado de administración fraudulenta y enriquecimiento ilícito e implicado en el asesinato de Actis, pero Joao Havelange, entonces presidente de la FIFA y cuya compañía de seguros fue beneficiada con el 25% de las pólizas durante el torneo, le mantuvo como vicepresidente del máximo organismo del fútbol hasta 1984.
- La final se jugó el 25 de junio en el Monumental, de Buenos Aires. Argentina ganó por 3-1 en la prórroga, Havelange le permitió a Videla entregar el trofeo a Passarella, el capitán argentino, y Ernst Happel, el entrenador holandés, sugirió off the record que en las dos finales sucesivas perdidas por el equipo naranja (1974 y 1978) “el laboratorio lo manejaban nuestros rivales”.
- Millones de argentinos inundaron las calles celebrando el título. Entre ellos iba Graciela Daleo, detenida en el centro clandestino de la ESMA, a escasos 500 metros del estadio de la final. Sus carceleros pensaron que sería una buena idea que ella y otras compañeras pudieran ver la explosión de júbilo popular. Acabaron cenando juntos en un restaurante a las afueras de la ciudad.
- Al día siguiente nacía Guido, hijo de Laura Carlotto, secuestrada en 1977 y asesinada poco después de dar a luz. Guido fue dado en adopción con otro nombre. Su abuela, Estela Carlotto, es la presidenta de las Abuelas de Plaza de Mayo, organización que ya ha recuperado a 87 niños de los cerca de 500 que se calcula nacieron en cautiverio, y continúa buscándole.
Henry Kissinger, invitado especial, anunció:
- Este país tiene un gran futuro a todo nivel.
Y el capitán del equipo alemán, Berti Vogts, que dio la patada inicial, declaró unos días después:
- Argentina es un país donde reina el orden. Yo no he visto a ningún preso político.
Kempes fue el mejor jugador de la Copa y también el goleador, con seis tantos. Detrás figuraron el peruano Cubillas y el holandés Rensenbrink, con cinco goles cada uno.
- El equipo argentino campeón en 1978.
{Agencia Rodolfo Walsh}
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August 27th, 2009Futebol
A 30 años del Mundial 78: Una de mis mayores amarguras
El periodista Roberto Benedetto, a través de su relato, ofrece una miraba única y personal de lo que sucedió en Rosario durante la disputa del Campeonato del Mundo. Euforia y desazón.
por Roberto Benedetto
Empezaba el Mundial 78 y sentía una mezcla de euforia, ansiedad y desazón a la vez. Desde pibe había soñado con ver un mundial y se hacía realidad. Tenía en mi poder el paquete de 7 entradas que me habilitaba a presenciar los 6 partidos en la Subsede Rosario y la final en Buenos Aires. Ver esta clase de eventos, hoy es una posibilidad cierta y accesible para mucha gente. Tiempo atrás era imposible para la gran mayoría y a eso se le agregaba la falta de adelantos técnicos que hoy existen en cuanto a lo que ofrecen la TV, pantallas gigantes, cines, etc.
Eran tiempos de dictadura y el país atravesaba una de las peores etapas de la represión. El gobierno militar acentuaba la presión y mentiras propagandísticas para ocultar lo que en el exterior era sabido y aquí se tapaba o ninguneaba. En ese contexto, llegaba el Mundial con la Argentina de Menotti a la cabeza. En la etapa de preparación, se habían prohibidos las ventas al exterior de los jugadores seleccionados y los medios periodísticos no podían opinar en contra sob pena de sufrir serias consecuencias.
El entusiasmo inicial que tenía, comenzaba a desinflarse ya que como muchos argentinos en esa época, veía y me enteraba de situaciones terribles, difíciles de imaginar contra compatriotas, en muchos casos amigos, vecinos, compañeros de estudios y trabajo. Dolía la negativa de muchos en reconocer lo que se vivía y el “por algo será” empezó a ser el cobarde latiguillo que se fomentaba desde las altas esferas de la dictadura hasta el más humilde de los argentinos.
Así comenzó el evento y empecé a sufrir una lucha interna que me costó horrores poder manejarla. Hinchaba por el seleccionado nacional pero me dolía la anestesia que cubría a la mayoría de la gente. Ganaba la selección y me molestaba la alegría de todos los que salían a festejar con miles personas buscando a familiares desaparecidos. Por otro lado, sentía bronca por el técnico albiceleste de quien hubiera esperado alguna posición más jugada de acuerdo a lo que siempre pregonó. De los jugadores no se podía esperar nada, generalmente y en esas circunstancias mas todavía, no son afectos a inmiscuirse en temas sociales.
Pasó la primera fase y Argentina se clasificó para la segunda. El destino hizo que por salir segunda en su grupo fuera a Rosario, justo donde yo tenia las entradas compradas. Concurri al primer partido versus Polonia con ese sentimiento dual que me atosigaba: que gane, que pierda, que gane, que pierda. Todo un suplicio. Estaba en el estadio con una posición muy egoísta: quería que todos tuvieran la misma bronca que yo tenía contra la Junta Militar. Y pensaba que cuando entraran los comandantes al palco, una tremenda silbatina los recibiría y entonces me sentiría reconfortado hasta unificar mis deseos en uno solo: que gane Argentina.
No fue as, no hubo rechifla o abucheo generalizado y hasta fui observado con severas miradas de mis ocasionales vecinos de platea, ante mis gruesos insultos a los generales. No obstante, esperaba ilusamente que durante el transcurso del partido la muchedumbre replicara con el grito popular de “se va acabar, se va acabar, la dictadura militar”. Nada de eso ocurrió, tuve la sensación de estar en la tribuna canalla siendo hincha de Newell’s, era un extraño entre 40000 personas que pensaban distinto. A partir de ese momento ya no había dudas, quería que el seleccionado pierda, que el pueblo argentino no goce con un triunfo futbolístico. Me sentí muy mal de pensar así pero cuando lo razonaba, sentía una paz interior.
Entonces, no fui al partido con Brasil; regalé la entrada que cotizaba fortuna, y concurrí a última hora al juego con Perú creyendo que después del resultado de los brasileros, Argentina quedaba afuera. Quería ver a los comandantes irse con la cabeza gacha. Triunfó el seleccionado local en un partido muy sospechado y solo quedaba la final. Me torturaba la idea de ver a la Junta Militar entregando la Copa y los jugadores argentinos recibiéndola como si nada. Me costaba alinear mi bronca y sentirme rarísimo al querer que gane Holanda. Siempre esperé ver una final con Argentina jugándola y resulta que no quería presenciarla y además que pierda, un horror.
En esa oportunidad vendí la entrada y llegado la hora del encuentro me interné en un hotel tratando de estar ausente del clima que se vivía. Ciento veinte minutos que fueron un siglo, los gritos igual se colaban en la habitación y mi corazón latía a mil. Esa sensación solo la viví después en el tiempo con los penales en la final de América de Newell’s con el San Pablo. Terminó el partido y la gente salió a festejar. Miles y miles de personas que iban al Monumento a la Bandera con sus banderas y bocinazos.
Salí del hotel y sentí como si me hubiera aplastado un elefante. Lloré de impotencia, recordé cuando pibe deseaba llegar a esta instancia y en ese momento odiaba como se dio. Así como nunca más pude ver imágenes de la final de Ñubel en Brasil, tampoco vi ni lo haré seguro, nada que tenga que ver con el Mundial 78. Por razones muy distintas pero con el mismo sentimiento: impotencia, tristeza, amargura, rabia.
Casi 3 años después, previo a la Semana Santa, mandé una carta-manuscrita entonces-a Osvaldo Ardizzone, prestigioso periodista de la revista Goles. En ese momento me encontraba sin trabajo ya que me había fracturado una pierna jugando al fútbol y mis tareas eran independientes. En la nota le contaba mis vivencias sobre el Mundial y Ardizzone tuvo la deferencia de dedicarme un cuento sobre las Pascuas tomando como base mi relato. El final de mi carta fue “Chau, Felices Pascuas” cuando ese saludo tenia otras connotaciones!
{Agencia Rodolfo Walsh}
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July 29th, 2009Futebol
Segue a segunda parte do especial que a Rodolfo Walsh lançou no ano passado, conforme fora anunciado por aqui. (RAG)
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¿Y si devolvemos la Copa?
(AW) Pablo Llonto, uno de los periodistas que más investigó sobre lo ocurrido durante el Mundial ’78, se pregunta sobre la legitimidad del triunfo argentino en fútbol y la responsabilidad de todos aquellos protagonistas del campeonato de la dictadura.
No es una historia más de la dictadura. Aunque parezca un Mundial de Fútbol, lo ocurrido en junio de 1978 es una sombra que se desliza por todos los hogares argentinos. Es curioso. Casi no existen símbolos en las ciudades que recuerden aquella Copa. Dicen que en algún pueblo del Norte un hotel aún lleva el nombre “Mundial ’78″. En Buenos Aires, cuesta hallar un gauchito, un poster de los campeones. Que les pregunten a los jugadores del seleccionado que capitaneaba Passarella cuánto tiempo tendrá que transcurrir para que no sientan la condena que acompaña cada reportaje sobre 1978. Ni toda el agua bendita del mundo alcanzará para lavar las culpas de un hecho deportivo que a todos nos parece intragable.
En pocos días se jugará en River “La otra final, el partido por la vida y los derechos humanos”. Será el 29 de junio. El instituto “Espacio para la memoria” intentará que el match entre futbolistas de hoy vs. Estrellas de Ayer sea “un evento que permitirá difundir lo que se intentó tapar con el fútbol en la Argentina de la dictadura militar: los campos de concentración como la ESMA, que funcionó a pocas cuadras del estadio de River, y las denuncias que se hacían en el exterior por violaciones a los derechos humanos”.
Si el país decidiera prestarle atención a este encuentro, podríamos hablar del inicio de un reconocimiento colectivo que buena falta nos hace. El fútbol y sus dirigentes y protagonistas (con las excepciones del caso) jamás le pidieron perdón a los desaparecidos. Que tres décadas después tengamos la fortuna de escuchar las primeras voces sobre el tema estará bueno.
Pero que se nos permita una duda. O más.
¿Pedirá perdón Julio Humberto Grondona el presidente de la AFA desde 1979, que un año antes era el tesorero de la Asociación durante los tiempos de la canilla libre de dólares?
¿Pedirá disculpas la Editorial Atlántida por la triste carta inventada al capitán de la selección holandesa en la que el jugador le decía a su hija que de los fusiles de los soldados argentinos salían flores?
¿Hará un acto de contrición el entrenador Menotti por no haber aprovechado su momento de gloria para repudiar a los militares?
¿Deplorarán los dueños de los medios de comunicación sus editoriales nacionalistas y mentirosos de entonces?
¿Pondrá Sergio Renán las cosas en su sitio y recomendará que su película “La Fiesta de Todos” sea exhibida varias veces en la TV Pública bajo una leyenda que diga “así no debe hacerse nunca más el cine argentino?
¿Se inmolará Félix Luna cuando observe la filmación en la que se lo aprecia arriba de un balcón mientras caen papelitos y se afirma que los argentinos ganamos el Mundial para demostrarle al mundo qué buenos somos?
¿Reclamará Ernesto Sábato un cura y un confesionario para decirles que se averguenza de haber cerrado la ceremonia de premiación de los campeones con todos los uniformados en las bien servidas mesas?
¿Editará el Comité Ejecutivo de la AFA un nuevo libro de memorias señalando que uno de los más grandes errores de nuestro deporte fue promocionar al marino Carlos Lacaste como representante argentino en los estrados de la FIFA aún en los tiempos democráticos?
¿Renunciará al Comité Olímpico Argentino (COA) su presidente Julio Cassanello, ex intendente de Quilmes durante la dictadura y quien dentro de unas semanas presidirá la delegación celeste y blanca que concurrirá a los Juegos Olímpicos de China 2008?
¿Seremos capaces de reconocer como sociedad que durante el frío mes de junio fuimos algo así como preservativos de un régimen verde oliva que usó el Mundial para mostrarnos derechos y humanos?
¿Revelaran los popes de la publicidad argentina los nombres y apellidos de los autores de las odiosas frases que engalanaban nuestras infantiles y adolescentes horas frente a la TV? (“Los argentinos somos derechos y humanos”, “Argentina país de paz”, “Argentina trabaja y avanza”)
¿No deberíamos golpear las puertas de la sucia FIFA y devolverles la sucia Copa del Mundo ’78?
{Agencia Rodolfo Walsh}
Tags: Asociación del Fútbol Argentino (AFA), Copa do Mundo Argentina 1978, Fifa, Mídia no campo de jogo, Pablo Llonto, Politicagem, Seleção de Futebol/Argentina, Série "Argentina '78", Violências -
July 4th, 2009Futebol
O texto abaixo é o primeiro da série sobre a Copa do Mundo ‘78, na Argentina, publicada em 2008 pela Agencia Rodolfo Walsh no boletim informativo “El deportivo de la Walsh - Mundial ‘78″, em alusão aos 30 anos da conquista.
Está guardada desde o ano passado na caixa de mensagens do Dissonância, só que é história, não tem prazo de validade, e como agora esta seção esportiva do front está no ar, chegou a vez do acesso ao material.
As imagens que ilustrarão “Argentina ‘78″ fazem parte do acervo da Fifa na internet, sítio que será destacado num próximo post, haja vista a qualidade e raridade das mesmas, além da organização. Já a política da entidade, bem, o pessoal da redação da Walsh poderá falar melhor… (RAG)
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Los 25 días que conmovieron al mundo
El nefasto acontecimiento del Mundial ’78 tan amarrado a los medios de comunicación trae a la memoria y en cada aniversario una figura del periodismo deportivo, singular y admirable: Dante Panzeri.
por Meriem
Dante Panzeri fue el hombre que se opuso a la realización del Mundial por considerarlo un despilfarro y lo expresó en la propia casa del contralmirante Carlos Alberto Lacoste, pieza clave en la organización del torneo.
Panzeri era un francotirador, certero, solitario, incómodo y anárquico pero el contralmirante, porfiado, decidió citarlo en su despacho. “Jamás visité un despacho oficial…” fue su respuesta. Entonces, el encuentro se produjo en la casa de Lacoste en el barrio de Belgrano durante cinco largas horas, tras lo cual no acordaron nada.
Panzeri, que se atrevía a decir lo que nadie pudo ni quiso, se despegó de semejante responsabilidad y el militar, por deformación profesional declaró: “De todas maneras, la realización del mundial es una decisión política. Y ya está tomada”.
Panzeri trabajaba para otra cosa. Denunció sin descanso el pasaje del fútbol como expresión de espontaneidad y alegría a un negocio multimillonario administrado por dirigentes corruptos. Solía decir: “El fútbol es la muestra gratis del país”. Se había iniciado en relatos menores del deporte en “El Gráfico” hasta llegar a demoler críticamente al intocable deporte y a quienes devinieron oligarquía de tan gigantesca empresa.
La arremetida privatizadora de la década pasada afectó a las emisoras radiales que más temprano que tarde y aprovechando la volteada, desaparecieron huellas escrachadoras. Para ese entonces, el Archivo General de la Nación no tenía un sólo archivo sonoro de su voz. Justo, la sonoridad del hombre que reivindicó el papel esencial del archivo en la tarea del periodista, fue oscuramente silenciada.
La gran burguesía agroexportadora e industrial de la década fatal se convirtió en aliada de las Fuerzas Armadas, parte central y homogénea del sistema capaz de representar y negociar con los sectores decisivos su acceso al gobierno.
La conjunción cívico militar genocida gobernó la Argentina con conocimiento científico y preciso de la situación. El Mundial de Fútbol sería la cortina rutilante para distraer a la población de los escenarios clandestinos instalados a pocas cuadras de la cancha de River (la ESMA), donde se realizaban las más aberrantes violaciones a los derechos humanos.
También iba a servir para contrarrestar lo que en “la prensa canalla” se denominaba la “antiargentinidad de la prensa europea”. O para olvidar “durante un mes la problemática personal y nacional”. El Gráfico y José María Muñoz “el relator de América” configuraban el símbolo de la prensa adicta, en la ocasión del torneo por la “Copa de la Paz”.
Deporte y Política
“Todo cuanto sé con mayor certeza sobre la moral y las obligaciones de los hombres, se lo debo al fútbol”.
(Albert Camus)“Tengo dos problemas para jugar al fútbol. Uno es la pierna izquierda. El otro es la pierna derecha”.
(Roberto Fontanarrosa)“Además, al argentino no le gusta el fútbol. Le gusta ver ganar tal o cual cuadro. Fútbol así, no”.
(Jorge Luis Borges)“El fútbol es técnica del imprevisto por sobre todos los imprevistos. Y más aún limitando esa técnica al uso de la más indócil de las armas posesivas del hombre, los pies, siempre más indóciles que las manos al ordenamiento del cerebro…”.
(Dante Panzeri)“El goleador es siempre el mejor poeta del año”.
(Pier Paolo Pasolini)“Tal vez los jugadores tengan la hermosura y la tragedia de las mariposas, que vuelan tan alto y tan bello pero que jamás pueden apreciar y admirarse en la belleza de su vuelo”.
(Milan Kundera)De estas frases célebres se desprende una definición: El fútbol trasciende el campo de juego al tiempo que la realidad se mete en la cancha. Es pasión de multitudes, identidad nacional, cultura, espejo de la realidad, inexplicable deseo. Es la felicidad y la construcción del enemigo.
También es fanatismo: muchas personas cambian de sexo pero nadie sabe, hasta el momento, que alguien haya cambiado la camiseta de su club por otra.
Ellos lo sabían porque sabían todo de todos. También lo sabía Panzeri.
El Mundial duró 25 días. Alegró y exaltó a las multitudes aturdidas al compás de las asonadas militares.
Ya apropiados de la Copa, José Alfredo Martínez de Hoz, ministro de Economía de los genocidas ordenó: “Debemos seguir jugando el gran partido del proceso nacional”, como caso raro de funcionario que cumple con lo que promete.
El periodista Pablo Llonto puso blanco sobre negro: “El Mundial ‘78 aparece como el primer símbolo de aprobación masiva a la dictadura; Videla recibió seis veces el aplauso de las multitudes en estadios repletos. La fiesta del despilfarro en la organización del torneo apenas se cuestionó. Las voces de denuncia de los exiliados y los familiares de los asesinados, desaparecidos y encarcelados fueron tomadas como expresiones de la antipatria”.
El periodismo hegemónico fue el sustento esencial para garantizar la goleada de cancha entera del desgobierno. Lo que siguió es conocido y padecido por la mayoría de los habitantes de este país.
El 14 de abril de 1977 moría el autor de “Burguesía y gangsterismo en el fútbol”, como para no presenciar la gran farsa. Pocos lo acompañaron en su entierro, tal vez por la idea que él mismo se impuso: “los periodistas no tienen amigos”.
A pesar de tanta tragedia, la retrospectiva histórica pone en claro que en el campo de batalla nadie tiene el poder eterno o la debilidad final.
{Agencia Rodolfo Walsh}
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